Grasa, músculo, agua y masa ósea: qué significa cada indicador y por qué juntos cuentan más que el peso.
Cuando subes a una báscula obtienes un número. Cuando haces una evaluación de composición corporal obtienes un mapa: cuánto de ese número es músculo, cuánto es grasa, cuánta agua tiene tu cuerpo y cómo está distribuido todo eso.
Qué se mide
La medición dura quince minutos y entrega doce indicadores. Los cuatro que más te conviene conocer son:
- Masa grasa: la energía que tu cuerpo guarda.
- Masa muscular: lo que te mueve y te sostiene.
- Agua corporal: cómo está tu hidratación por dentro.
- Masa ósea: la estructura que soporta todo lo demás.
Cada uno cuenta una parte de la historia; juntos la cuentan completa.
Conocer tu cuerpo es el primer paso para cuidarlo mejor.
Cómo leerlo
Un solo resultado es una fotografía. Dos resultados son una dirección. A partir de la tercera visita empiezas a ver la tendencia, y ahí es donde el seguimiento cobra sentido: pequeñas variaciones semana a semana son normales; lo que importa es hacia dónde se mueven los indicadores a lo largo de los meses.
Qué hacer después
Con tu lectura guiada sales con dos o tres ajustes concretos, siempre alcanzables. El plan evoluciona contigo: cada visita lo revisa y lo adapta a tu ritmo y a tu vida.



